La idea surge de la experiencia de Paulo Vera, nuestro fundador, quien a los 13 años adoptó a su perro Aquiles y entendió que su bienestar dependía del cuidado y amor que él le brindaba.
En 2017, durante un año sabático, su tía Patricia le ofreció pasear los perros de una amiga. Lo que comenzó como un pequeño trabajo se convirtió en una oportunidad.